jueves, 17 de noviembre de 2011
Camino a Casa
El destino del caminante es no tener rumbo, no tener un lugar ni un tiempo. Todas sus pertenencias caben en un bolso, y arrastra sus amores mientras le alcancen las fuerzas. Siempre caminando, nunca se detiene. Buscando lo inexistente, lejos y cerca de todos. Lleva la felicidad por donde va, la busca, la pierde. A veces se sienta a descansar a un costado del camino, planea su siguiente destino, se refresca con un poco de agua, se levanta y continua su andar. No sabe si esta en lo correcto, acepta su realidad y sigue. De vez en cuando se encuentra con otros caminantes, comparten una parte del camino y luego cada cual continua por su lado. El mayor deseo del caminante es llegar por fin a casa, quitarse el calzado, y recibir el abrazo de quien lo espera.
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